Krusovice Hell

Nuevo

Lugar: Krušovice, Bohemia Central (República Checa)
Familia: Pilsen
Alcohol: 5 %
Maridaje: Paella, carne guisada y patatas asadas
Capacidad: 50 cl.

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2,95 €

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    A medio camino entre Praga y Karlovy Vary está situada la producción de Cerveza Real Krušovice, establecida en 1517 por Jiří Birka en la aldea de Krušovice. Esta fábrica ganó un contrato para proporcionar la cerveza al emperador Rudolf II en 1581, permitiendo éste el uso de la corona imperial de Austria como parte de la insignia de la compañía. En un inicio el emperador la utilizó para suministrar cerveza a su corte en del Castillo de Praga, para posteriormente, en 1583, convertirla en una gran empresa que abastecía a un amplio territorio de Europa. 

    La cervecería comenzó a desarrollarse rápidamente apoyada en su cercanía a los caminos comerciales de Praga a las tierras alemanas y en la alta calidad de lúpulo y cebada local, sin restar tampoco importancia a la abundancia de agua de calidad en los bosques de Křivoklát. Hoy en día, tanto su formato lager como su cerveza negra, conquistan medio mundo a través de su característico sabor. Muestra de ellos son algunos de sus recientes galardones: el 17 de septiembre de 2009 la cerveza oscura de Krušovice (Krušovice Černé) ganó el prestigioso concurso World Beer Awards en la categoría World's Best Dark Lager. Otra cerveza, Krušovice Mušketýr, ganó el premio por la segunda mejor cerveza de la República Checa de 2009.

    Krušovice Hell es una cerveza llamativa desde el momento en el que se sirve, su color dorado y transparente va acompañado de una espuma blanca densa y persistente que no pasa desapercibida. Posee un aroma lupulizado fácilmente perceptible desde el primer momento y su sabor mejora cualquier expectativa que tuviéramos hasta el momento. Cuenta con un cuerpo denso impropio de una lager que se siente en la entrada y se mantiene hasta el final. Nos regala unas notas intensas de malta que no predominan, pero que se ensamblan perfectamente con el amargor generalizado del lúpulo, de ahí su gran equilibrio de sabores que nos deja un final muy agradable y generalizado en la boca, invitándonos a dar un nuevo trago. Desde cerveceo.com aconsejamos servirla a una temperatura de entre 4 y 7 grados, y a poder ser en su copa estrecha y alargada, muy similar a las de champán.

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